Más locas que nunca: Reposición de La Cage aux folles en Londres
| Teatro en Universo Gay
202008
Más locas que nunca: Reposición de La Cage aux folles en Londres
Por Alberto Mira
Muchos debates, falsos e inútiles, sobre identidad y visibilidad podrían evitarse con que sólo nos creyéramos de verdad la canción “I Am What I Am”, perteneciente al musical de Harvey Fierstein y Jerry Herman La Cage aux folles, que ahora se representa en Londres. Se trata de un tema de cierta importancia en la historia de Broadway y también en la memoria colectiva de muchos gays anglosajones. Dice más o menos que uno es lo que es, nada más, pero también nada menos; que no quiere lástima ni que le feliciten, pero que ser lo que uno es y como uno es tampoco sea una limitación ni causa de discriminación social; que como sólo hay una vida y nadie te va a devolver lo que ahorres cuando te mueras, es hora de que salgas del armario; y que salir del armario significa expresarte como eres, algunos pensarán que eres una ruidosa, pero lo importante es gustarte a ti.
La idea de que un tema de musical pueda reemplazar un activismo más de calle, puede resultar escandalosa para algunos que se toman la vida muy en serio. Pero en 1983 el protagonista del show, Zaza, ya tenía las cosas mucho más claras que buen número de los gays que pululan por bares, colectivos y blogs varios. Si de verdad le escuchásemos, dejaríamos de estar enzarzados en el lodazal de excusas como “yo soy gay pero discreto”, “paso de lo gay”, “a mí no se me nota”, “una cosa es ser gay y otra una mamarracha”, como si continuásemos en 1977. Y es que ser gay no debería ser cuestión de buen o mal gusto como no debería ser cuestión de política, uno es lo que es, y si está claro que a muchos les va a incomodar, pero eso es asunto suyo.
El musical La cage aux folles (o La jaula de las locas) se basa en Vicios pequeños, una película francesa cuya fuente a su vez es una obra de teatro, con malísima reputación entre los críticos gays de los ochenta (“Tan divertida como un accidente de tráfico”, dijo The Advocate) debido al modo exageradamente estereotipado o incluso grotesco en que se presentaban los homosexuales desde una perspectiva indudablemente heterosexista, homófoba para algunos. Con el tiempo, y tras ser consumida por una generación de maricas y heteros, las actitudes se han suavizado. En cualquier caso, el musical ya era una apropiación gay del texto original llevado al cine por Jean Poiret: tanto Herman (compositor y letrista)y Fierstein (libretista) como el director de la producción original, Arthur Laurents, pasaban de lo que la gente pensase sobre su sexualidad y los dos últimos aprovecharon para hacer una salida del armario oficial (aunque no era ningún secreto). Si el original francés no dejaba de adoptar una perspectiva hetero y retratar a los gays como simples estereotipos, aquí el punto de vista y la voz es plenamente gay, incluso suavemente reivindicativa. No era poca cosa en Broadway a principios de los ochenta (ya me gustaría ver algo de actitud similar en el teatro comercial barcelonés o madrileño del siglo XXI). Son las locas quienes llevan, literalmente, la voz cantante; son ell@s quienes expresan sentimientos. Aunque al principio Zaza y su marido (de hecho, esto era antes del matrimonio gay) deciden contemporizar con la discreción que les imponen los heteros, pronto concluyen que la decisión de que ocultarse no conduce a nada, y pasan de un intento de discreción a la pluma espectacular: el espectador que entra en la obra acaba por concluir que salir del armario es fundamental para ser uno mismo. Una diferencia esencial frente al original francés es que las reinonas aquí, más allá de la pluma o la mariconería, son quienes representan el corazón y el sentido común en la obra. También dan muestras de hondura emocional e incluso cantan canciones de amor (hasta entonces, si una locaza en un espectáculo popular se enamoraba, se hacía todo lo posible para que resultase ridícula): puede que “I am what I am” no sea la primera canción-manifiesto gay en los musicales pero sí fue la más sonada. El show ganó el Tony, y la partitura triunfó nada menos que sobre Sunday in the Park with George, una de las obras maestras de Sondheim, algo por lo que los fans del maestro, que pueden ser malísimas de armas tomar, no han perdonado a Herman. Con el tiempo me gusta subrayar la idea de que una obra tan marica ganase un premio como el Tony. Ni Brokeback Mountain es tan afirmativa en la cuestión gay como el musical La Cage. Y Brokeback no ganó porque según muchos era “demasiado” gay.
La Cage aux Folles vuelve ahora a los escenarios londinenses en la producción estrenada el año pasado en la Menier Chocolate Factory y es una de las mejores producciones del West End en estos momentos. La dirección de Terry Johnson se sitúa en una perspectiva gay bastante contemporánea, y a juzgar por fotos y comentarios, mucho más explícita de lo que fue la producción original. Johnson utiliza la cantidad justa de kitsch pastelero (tampoco es cuestión de prescindir), introduce sex-appeal y credibilidad emocional. Las coristas son ahora chulazos de generosas musculaturas (exhibidas como si se tratase de una entrega de Gran Hermano) y movimientos precisos, que, cuando terminan de bailar, guardan las boas y sacan la otra pluma: a diferencia de mucha musculoca actual, La Cage cree que la hipermasculinidad en el físico no está reñida con la mariconería de toda la vida. Douglas Hodge interpreta a Zaza con más matices y menos patetismo que George Hearn en el original. El resultado es que es mucho más divertido y aleja al personaje aun más de las garras del estereotipo. En su primer número, “A Little Bit Mascara” se reserva y puede parecer demasiado apagado, pero su “I Am What I Am” no decepciona: empieza cuidadoso, medido, como una reflexión, para acabar en el himno de afirmación que constituye la razón de ser de este tema. El número pone fin al primer acto: furiosa, la drag abandona el teatro para expresar su protesta ante quienes quieren callarla. Dennis Lawson está excelente como su compañero en un papel ingrato: ya que no se puede ser más espectacular que Zaza, la única posibilidad es matizar y optar por una caracterización más sutil.
Fui a ver esta producción con mi pareja, que se dedica a un sector mucho más serio del show business. La verdad es que me temía lo peor: que saldría con cara de que no le había interesado lo más mínimo. Sondheim vale (hasta cierto punto, ¿eh?), pero Jerry Herman quizá resulta más difícil de compatibilizar con Janacek. Y, sorpresa, la producción le pareció excelente, las canciones muy bien escritas (o eso dijo: es lo que tiene el amor), la obra inteligente y emocionante. Así que ya veis, no lo digo yo solo. Los que tenéis planeado ir a Londres estas fiestas, no os la perdáis. Aprovecho para recordaros que la libra está por los suelos y las rebajas empiezan el 27 de diciembre, así que ganaréis cantidades considerables si vais a buscar regalos de reyes. ¿Qué más se puede pedir?
Acerca de Alberto Mira
Alberto Mira es ensayista y profesor de cine en la Oxford Brookes University, donde da clases sobre Hollywood, representaciones de género y cine europeo. Es autor del diccionario Para entendernos y de una aproximación cultural a la historia de los homosexuales en España, De Sodoma a Chueca. A punto de publicación, tiene Miradas Insumisas. Los homosexuales en el cine, una visión del cine gay basada en la relación entre la experiencia homosexual de autores y espectadores y las películas que surgen de ella. Además ha publicado ediciones de Edward Albee y Oscar Wilde para la editorial Cátedra, así como otros ensayos sobre cine, homosexualidad y traducción en diversos volúmenes y revistas españolas, británicas y estadounidenses. Tiene dos novelas, Londres para corazones despistados y Como la tentación, que ganó el III Premio Terenci Moix de novela gay. Es fan de Henry James y de Nabokov, del musical de Broadway (de Porter a Sondheim), de Billy Wilder y Douglas Sirk, Fellini y Almodóvar, Wilde y Tennessee Williams, de las playas y las selvas, de Nueva York y de Costa Rica. Vive (todavía) entre Barcelona, Oxford y Londres.
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